Mónica entra a trabajar en uno de los mejores gabinetes de comunicación
gracias a Laura, su mejor amiga. Su jefe, un agresivo ejecutivo,
rápidamente se da cuenta de su gran capacidad profesional y se convierte
en su mano derecha. Disfruta de esta posición hasta que su jefe comienza
a perseguirla sexualmente. Poco a poco su vida en la empresa se convierte
en un infierno. Mónica decide denunciar el caso, pero se encuentra con la
desconfianza de su marido, la insolidaridad de Laura y la enorme dificultad
de probar los hechos frente una empresa con el poder necesario para
silencia todo lo sucedido.